| «El
Informe nos lanza también un reto en muchos
terrenos. Nos obliga a ir más allá de
nuestro concepto de lo aceptable y cómodo para
cuestionar la idea de que los actos violentos son
meras cuestiones de intimidad familiar o de elección
individual, o bien aspectos inevitables de la vida»,
afirma la Dra. Gro Harlem Brundtland, Directora General
de la OMS.
Añade
que «la violencia es un problema complejo, relacionado
con esquemas de pensamiento y comportamiento conformados
por multitud de fuerzas en el seno de nuestras familias
y comunidades, fuerzas que pueden también traspasar
las fronteras nacionales».
El
Informe Mundial sobre la Violencia y la Salud constituye
la primera recapitulación general del problema
de la violencia a escala mundial. No sólo se
centra en la magnitud del problema sino que aborda
también cuestiones relacionadas con las causas
de la violencia y los métodos para prevenirla
y mitigar sus consecuencias negativas para la sociedad
y la salud. Además de las facetas conocidas
de la violencia colectiva, como las guerras o los
conflictos, en el Informe se examinan cuestiones
igualmente importantes pero relegadas a menudo a un
segundo plano, como la violencia juvenil, el maltrato
de menores, el maltrato de ancianos, la violencia
contra la pareja, la violencia sexual, la violencia
autoinfligida o los suicidios.
Los
datos sobre la violencia juvenil indican que la tasa
de homicidios entre jóvenes ha aumentado en
muchas partes del mundo. Se calcula que, por cada
joven muerto a consecuencia de la violencia, entre
20 y 40 sufren lesiones que requieren tratamiento.
Los estudios muestran que las peleas y la intimidación
son comunes entre los jóvenes y que el abuso
del alcohol es una de las circunstancias que desencadena
la violencia. Por lo que se refiere al maltrato de
menores, los datos de algunos países indican
que aproximadamente el 20% de las mujeres y el 5%-10%
de hombres han sufrido abusos sexuales durante la
infancia.
En
el Informe se señala que las mujeres son las
que corren más riesgos en entornos domésticos
o familiares. Casi la mitad de las mujeres
que mueren por homicidio son asesinadas por sus maridos
o parejas actuales o anteriores, un porcentaje que
se eleva al 70% en algunos países.
Aunque
es difícil obtener cifras exactas debido a
la falta de registros, según los datos disponibles,
una de cada cuatro mujeres será víctima
de violencia sexual por parte de su pareja en el curso
de su vida. La mayoría de las víctimas
de agresiones físicas se ven sometidas a múltiples
actos de violencia durante largos periodos.
En
una tercera parte o en más de la mitad de estos
casos se producen también abusos sexuales.
En algunos países, hasta una tercera parte
de las niñas señalan haber sufrido una
iniciación sexual forzada.
Según
el Informe, el maltrato de los ancianos es uno de
los rostros más ocultos de la violencia, que
además tiene muchas probabilidades de aumentar
porque en muchos países la población
está envejeciendo rápidamente. Hasta
un 6% de los ancianos declaran haber sufrido maltrato.
Por lo que se refiere a los suicidios o a la violencia
autoinfligida, está demostrado que es una de
las principales causas de muerte en el mundo. En la
población de edad comprendida entre los 15
y los 44 años, el suicidio constituye la cuarta
causa de muerte y la sexta causa de mala salud y discapacidad.
Los
expertos afirman que aunque las estadísticas
son escalofriantes, la situación está
lejos de ser desesperada. «La violencia no es
inevitable, ni constituye un componente intrínseco
de la condición humana», señala
la Dra. Etienne Krug, Directora del Departamento de
Prevención de los Traumatismos y la Violencia.
Añade que «en todo el mundo se encuentran
pruebas de que la violencia puede prevenirse con una
diversidad de medidas destinadas a los individuos,
las familias y las comunidades». A modo de complemento
del planteamiento «ley y orden» de la
violencia, el Informe propugna un acercamiento desde
la perspectiva de la salud pública que incluya
los complejos fundamentos sociales, psicológicos,
económicos y comunitarios de la violencia.
Aunque algunas investigaciones recientes apuntan
hacia factores biológicos y otros factores
individuales que pueden explicar en algunos casos
la predisposición hacia la violencia, con más
frecuencia estos factores interactúan con factores
familiares, sociales, culturales y otros factores
externos para crear situaciones en las que es probable
la aparición de la violencia. Entender
esas situaciones y esas causas nos ofrece la posibilidad
de intervenir antes de que se cometan los actos violentos,
proporcionando a los responsables políticos
una gran variedad de alternativas concretas para prevenir
la violencia.
Entre
las recomendaciones para prevenir la violencia que
formula el Informe se incluyen respuestas de prevención
primarias como los programas de enriquecimiento preescolar
y desarrollo social para niños y adolescentes,
formación para los padres y medidas para reducir
las heridas por armas de fuego y mejorar la seguridad
en relación con éstas.
Otras
recomendaciones son reforzar las respuestas a las
víctimas de la violencia, promover el cumplimiento
de los tratados internacionales y la legislación
y aumentar la capacidad de recolectar datos sobre
la violencia.
Para
mayor información sobre el informe, visite
www.who.int/violence_injury_prevention.
Para
adquirir una copia del informe por favor contacte
a bookorders@who.int.
Para
mayor información, por favor contacte a Helen
Green, Oficial de Comunicaciones, Enfermedades no
Transmisibles, Tel: 4122 791 3432, email: greenh@who.int
Comunicado de Prensa - OMS/73 - -------------------------
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