Sevilla: Un joven con trastornos mentales mata a su madre a puñaladas en Nervión
01/10/2010 versión para imprimir

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Un joven esquizofrénico y con problemas con las drogas y la bebida acabó ayer con la vida de su madre, Teresa Aya Abaurre, de más de 65 años, a la que asestó varias puñaladas en su domicilio de la calle Rico Cejudo. El crimen tuvo lugar sobre las cuatro y media de la madrugada, cuando el presunto parricida, Luis Javier Fernández de Bobadilla Aya, de algo más de 30 años, se enzarzó en una fuerte discusión con su madre.
 
La Policía sospecha que el joven, que fue detenido e ingresado en la unidad de Salud Mental de Agudos del Hospital Virgen del Rocío, pudo exigirle dinero a su madre y ese pudo ser el móvil de la discusión que desembocó en la tragedia.
 
Tras matar a su madre, Luis Javier telefoneó a una de sus hermanas y también a la Policía, que se presentó de inmediato en el escenario del crimen y comenzó la investigación. A primera hora de la mañana se procedió al levantamiento del cadáver de Teresa Aya, mientras que los agentes de la Policía Científica salieron a mediodía del piso 2 A del número 17 de la calle Rico Cejudo, donde residía la víctima, portando diversas cajas con objetos intervenidos en la vivienda, entre ellos probablemente el arma homicida: un cuchillo de cocina.
 
Los vecinos del bloque donde se cometió el parricidio se mostraron ayer consternados ante el lamentable suceso. Ninguno de los vecinos oyó ruidos ni gritos de auxilio de la víctima, sólo se percataron de que algo había ocurrido cuando comenzaron a ver el trasiego de policías en el bloque a primera hora de la mañana de ayer, aseguró Carmen Ameneiro, que vive enfrente de la víctima. Una de las hijas de la fallecida también acudió de madrugada al piso.
 
Luis Javier Fernández de Bobadilla, que en el barrio era conocido con el apelativo de Pacho, llevaba muchos años enfermo. Una de las vecinas, Mariló Meis, explicó a este periódico que hace varios días le había dejado 20 euros porque, según dijo, de vez en cuando le pedía algo de dinero "que siempre le devolvía". La mujer, que conocía bien al presunto parricida porque tenía mucho contacto con su hija, añadió que el crimen ha dejado impactado a todo el vecindario. "Cuando me enteré no me lo creía, pensé que se había suicidado él", precisó.
 
Los vecinos de la víctima señalan que el presunto parricida no era "mal chico, era normal y corriente", pero tenía problemas con su supuesta adicción a las sustancias estupefacientes y al alcohol, lo que había llevado a que varios bares de la zona hace tiempo que dejaron de servirle consumiciones.
 
La madre de Luis Javier Fernández de Bobadilla pretendía internarlo en un centro, pero hasta ahora no había podido. Teresa Aya estaba ya jubilada aunque todavía acudía de vez en cuando a Abengoa. Pertenecía a una de las familias fundadoras de esta empresa sevillana. Durante su trayectoria profesional, Teresa Aya desempeñó labores en ámbitos próximos a la cúpula directiva de la compañía, en la que también trabajaron algunos de sus hijos.
 
La víctima, que estaba divorciada desde hace tiempo de su marido, un marino mercante que reparaba motores de barco, tenía seis hijos -cuatro mujeres y dos varones-, aunque uno de los varones falleció hace unos años también por un problema relacionado con las sustancias estupefacientes.
 
"Era una persona elegante y distinguida", aseguraba ayer otra vecina sobre la víctima, que había denunciado en una ocasión a su hijo por malos tratos, aunque el procedimiento no prosperó porque la mujer retiró la denuncia.
 
El cadáver de Teresa Aya fue conducido ayer hasta el Instituto Anatómico Forense de Sevilla, donde ahora se le practicará la autopsia para determinar las causas exactas de la muerte, que se produjo como consecuencia de las puñaladas recibidas.
 
El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional se ha hecho cargo de las investigaciones. Al cierre de esta edición, Luis Javier Fernández de Bobadilla continuaba ingresado en la unidad de Agudos del Hospital Virgen del Rocío, lo que ha impedido a los agentes tomar declaración al presunto parricida, que una vez sea estabilizado tendrá que pasar a disposición de la autoridad judicial, que deberá decidir sobre su ingreso en prisión provisional o su internamiento en el hospital psiquiátrico penitenciario, a la espera de que se instruya el sumario y se celebre el juicio.



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