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www.diaridetarragona.com La mujer que fue sometida a un juicio islamista en Valls presuntamente por haber cometido adulterio fue raptada en Tarragona, donde vivía, y fue llevada en contra de su voluntad hasta una masía situada a la entrada a la capital del Alt Camp, según han confirmado al Diari fuentes judiciales. Buena parte del sumario relacionado con este caso sigue bajo secreto de sumario. La víctima, residente en la ciudad de Tarragona, está casada con un ciudadano musulmán, y que reside en el extranjero. La mujer quedó embarazada. Su marido o conocidos suyos se enteraron de ello y habrían preparado su secuestro y posterior juicio.
El extraño suceso que ahora ha trascendido se remonta al pasado mes de marzo. La víctima fue raptada de Tarragona, subida en contra de su voluntad a un vehículo y trasladada finalmente a una masía ubicada a la entrada a Valls por la carretera de Tarragona. Dicha finca está situada en la calle del Gas, a unos 30 metros de viviendas habitadas.
En la masía, la mujer fue sometida a un juicio por la religión islámica, acusada de adulterio. Según Islam, el adulterio es una violación de un contrato marital de los pecados principales. En Islam; el adulterio incluye el sexo premarital y extraconyugal.
El tribunal que juzgaba a la presunta adúltera dictó una sentencia de culpabilidad. La pena para este tipo de delitos, según la ley islámica, es muy clara: la muerte. Tras este veredicto, la mujer quedó retenida en la masía a la espera de la ejecución de la sentencia.
En este intervalo de tiempo, la víctima consiguió fugarse y denunciar los hechos ante los Mossos d’Esquadra. Explicó las vicisitudes vividas. El caso pasó al Juzgado de Instrucción número 1 de Tarragona –donde se produjo el primer delito, la detención ilegal–, que decretó secretas las actuaciones. A la vez calificó a la mujer como testigo protegido, lo que implicada que en todo el sumario no sale su nombre sino la palabra ‘testigo número 1’.
El registro
El pasado 14 de noviembre, el juez instructor dictó una orden de entrada y registro en la masía de Valls. En la misma fueron detenidos cinco ciudadanos marroquíes, y otros dos en sendas viviendas de la misma localidad.
Los siete pasaron a disposición del Juzgado de Instrucción número 1 de Tarragona. Decretó prisión provisional comunicada y sin fianza para cinco de ellos, acusados de los delitos de detención ilegal, proposición para el asesinato y asociación ilícita. Podrían ser castigados con más de 23 años de prisión en el caso de ser declarados culpables. Por su parte, los otros dos arrestados quedaron en libertad, aunque se les retiró el pasaporte. Tienen prohibido salir del país y tienen que comparecer los días 1 y 15 de cada mes en el Juzgado.
La víctima sigue en paradero desconocido para evitar posibles represalías por parte de la familia de su marido o por personas cercanas a él. En occidente las ejecuciones de mujeres condenadas a muerte por adulterio son a medianoche, en lugares cerrados, con muy pocos testigos.
En el Islam, son a plena luz del día en plaza pública a la vista de toda la gente. Así todos observan el castigo y con esto se pueden evitar futuros crímenes. Por eso en el Islam los casos de crímenes son muchos menos frecuentes que en Occidente. En el caso de una lapidación, la sociedad interviene activamente en la ejecución. Porque el crimen, por ejemplo el adulterio o la violación o la pedofilia, atenta contra la base misma de la sociedad que es la familia.
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