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Un sospechoso huyó en un coche pequeño de color granate a gran velocidad REDACCIÓN/AGENCIAS | L'ALFÀS DEL PI
El miedo y la indignación se han apoderado de la tranquila población alicantina de L'Alfàs del Pi. La investigación de la muerte de una joven de 17 años por dos disparos de escopeta en la mañana del sábado, mientras dormía en su chalé en la localidad alicantina, no había desembocado anoche en detenciones, a la espera de que la autopsia pueda arrojar hoy alguna novedad tras la declaración de los más allegados a la joven en el cuartel de Altea.
Por el momento, los agentes de la Guardia Civil han centrado la investigación en el círculo de amistades de la víctima. Los agentes interrogaron a los padres de la menor, el novio y varios amigos de la chica. Al parecer, los disparos fueron efectuados con la escopeta del padre de familia, que guardaba el arma en el mismo domicilio. La juez que instruye el caso ha declarado el secreto del sumario.
De momento, no se ha hallado el arma homicida, aunque sí la funda. La mujer de la limpieza fue quien dio la voz de alarma a los familiares al ver que no le abrían la puerta como de costumbre. En esos momentos, los padres de la menor estaban trabajando en el bar Avenida que ambos regentan en el centro de L'Alfàs del Pi.
La madre encontró el cadáver de su hija, Rocío G. M., después de trasladarse hasta el chalé del Camí de les Coves, abrir la puerta y llegar hasta el dormitorio, donde yacía el cuerpo de la joven.
El hermano de la víctima, de 22 años, la cogió en brazos y luego la trasladó al servicio de urgencias del hospital comarcal de la Marina Baixa, en La Vila, pero los médicos no pudieron hacer nada para salvar su vida.
La joven tenía a este hermano varón que vive en la misma parcela, pero en otra casa, y a otra hermana mayor que reside en Albacete.
Este último familiar se desplazó el sábado a L'Alfàs para unirse al dolor de la familia y colaborar en las investigaciones que están llevando a cabo el Grupo de Homicidios de Alicante y la Policía Científica de la Guardia Civil de Altea.
En busca de pistas De momento, los investigadores policiales "no descartan nada" y, por este motivo, "se está tomando declaración a todos los allegados en busca de pistas", afirmó la subdelegada del Gobierno en la provincia, Encarna Linares. En cualquier caso, y a la espera de más datos que faciliten las pesquisas, se sigue la pista de un sospechoso que huyó en un coche pequeño de color granate que, al parecer, salió derrapando de la urbanización a gran velocidad.
La Guardia Civil también está investigando todo lo acontecido esa jornada en los alrededores del chalé de la familia. Según los vecinos, "son trabajadores y no tienen enemigos", por lo que algunos apuntan a que el móvil del crimen pudiera ser el robo.
Durante toda la jornada del sábado, los agentes encargados de la investigación buscaron pistas en la vivienda, que permanece acordonada, y tomaron declaración al novio, los vecinos y los allegados.
Tras conocerse el asesinato, medio pueblo acudió a dar su apoyo a la familia, muy conocida en la localidad. Además, las autoridades también se personaron en el lugar del trágico suceso para apoyarles y ofrecerles el servicio de psicólogos con que cuenta L'Alfàs.
De hecho, la madre de la fallecida tuvo que ser atendida de un ataque de ansiedad. Los servicios sanitarios asistieron a la mujer, mientras que el resto de familiares también recibieron atención psicológica.
Residentes en L'Alfàs del Pi de toda la vida, la familia es "muy querida" en el municipio, por lo que "no nos explicamos cómo ha podido suceder esto", dijo un vecino.
Ana García, hermana de Rocío, afirmó ayer en declaraciones a Canal 9 que la víctima era una joven muy trabajadora, "que siempre estaba dispuesta a ayudar a mis padres en casa" y en el establecimiento que regentan en el centro de L'Alfàs del Pi.
Ana reconoció que la familia estaba muy afectada y no encontraba una explicación a lo ocurrido. Vecinos, familiares y amigos de la víctima mostraron su rechazo e indignación por lo ocurrido.
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