El
químico estadounidense apoya que la mujer pueda aplazar su maternidad
hasta pasados los cuarenta años y vaticina que esta decisión será algo
habitual a mediados de este siglo
arl Djerassi recoge el Premio Alecrín por el descubrimiento de la píldora anticonceptiva. José Lores
ÁGATHA DE SANTOS - VIGO
“Es una tragedia que una adolescente tenga un bebé y la única razón es
la biológica, porque su situación económica, social y emocional no es
la idónea”. Así se expresaba ayer en Vigo el padre de la píldora
anticonceptiva, Carl Djerassi, profesor de Química de la Universidad de
Stanford y uno de los pocos científicos estadounidenses distinguidos
con los dos reconocimientos más importantes de Estados Unidos: la
Medalla Nacional de Ciencia –por la síntesis del primer esteroide oral
anticonceptivo– y la Medalla Nacional de Tecnología.
El científico, que ayer visitó por primera vez Vigo para recoger el
Premio Alecrín, aseguró que si la píldora anticonceptiva –creada en un
laboratorio de México el 15 de octubre de 1951– supuso la separación
del acto sexual del reproductivo, la reproducción asistida significará,
además del alargamiento unos diez años del reloj biológico de la mujer,
que el hombre, por primera vez en la historia de la humanidad, también
se involucre en este acto.
“El hombre ha asumido la reproducción y la contracepción como una
responsabilidad de la mujer. Los avances en las técnicas de
reproducción asistida permitirán que la pareja decida sobre su
reproducción, lo que va a cambiar no sólo la conducta sexual, sino del
comportamiento entre el hombre y la mujer”, dijo el científico en
castellano.
Djerassi se mostró partidario de que la mujer pueda decidir aplazar su
maternidad hasta los 40 y los 50 años congelando su tejido ovárico
durante la edad fértil y aseguró que los casos de mujeres mayores de 60
años que deciden ser madres son anecdóticos. Es más, el científico
vaticinó que este aplazamiento de la maternidad será algo normal en
menos de cuarenta años, especialmente en los países más desarrollados.
En cuanto a la posibilidad de que se desarrolle una píldora
anticonceptiva masculina, aseguró que científicamente es posible, pero
no desde un punto de vista económico, ya que a las farmacéuticas no les
interesa invertir en nuevos métodos contraceptivos. “Ahora el mundo no
se divide en industrializado y subdesarrollado, sino en geriátrico y
joven, y la industria farmacéutica está más interesada en la medicina
para la vejez”, aseguró.
En cuanto a las declaraciones del Papa contrarias al uso del
anticonceptivo, recordó que métodos como la píldora evitarían unos
500.000 abortos cada día en el mundo y recordó que es en los países
tradicionalmente más católicos, como España y los latinoamericanos,
donde se registra una mayor tasa de embarazos no deseados y de
interrupciones voluntarias del embarazo.
“Ninguna religión condena tanto la sexualidad como la católica. No
tengo ningún problema con quienes se oponen a la contracepción, pero me
preocupan quienes creen tener relación directa con Dios”, aseveró.
Alecrín recuerda que millones de mujeres son víctimas de ablaciones y violencia en el mundo
El químico estadounidense Carl Djerassi, el padre de la píldora
anticonceptiva, recibió ayer el Premio Alecrín que la asociación del
mismo nombre le concedió en 2007 y que no pudo recoger debido problemas
familias. Alecrín distinguió al científico por lo que este
descubrimiento significó para la libertad sexual de la mujer y su
derecho a elegir sobre su maternidad.
“La píldora supuso un cambio para millones de mujeres en el mundo, que
pueden disfrutar de su sexualidad al separar ésta de la reproducción,
aunque hay otras muchas no tengan aún acceso a ella”, recordó Ana
Míguez, presidenta del colectivo feminista.
Sin Premio Alacrán, suprimido este mismo año, y con un nuevo galardón:
Mención Especial Alecrín, que en su primera edición ha recaído en
Macamen Blanco por su compromiso con el movimiento de la mujer, el acto
de entrega reunió en Vigo a más de trescientas personas, entre las
cuales, por primera vez en sus veinte años de historia, también tuvo
presencia masculina. Según dijo Míguez en su discurso, la situación “va
cambiado”.
“Hoy los hombres como colectivo, pueden, y de hecho empiezan a estar cercanos y a comprender nuestra condición”, afirmó.
Míguez también criticó las manifestaciones contra la contracepción
vertidas por el Papa durante su viaje a África, y recordó que millones
de mujeres en el mundo sufren explotación sexual, violencia machista,
mutilaciones genitales y no pueden decidir sobre su maternidad.
“Nos queda mucho por hacer. El movimiento feminista, Alecrín, es tan
necesario hoy como cuando nació (...) –manifestó–. Hemos ganado muchas
batallas, pero también hemos perdido otras muchas”.
A Djerassi le agradeció su contribución a la libertad sexual de la
mujer, mientras que de Macamen Blanco resaltó su “trayectoria
incansable” en defensa de los derechos de las mujeres.