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¡Hay que ver qué
contradictoria es la Vida!. Ayer me disponía a pasar una tranquila mañana de
domingo, descansando como manda el Señor y no pudo ser debido a la algarabía
“fetista” que procesionaba por la calle, contraviniendo los mandatos divinos.
Mal está que los “fetistas” no sigan al Suyo en esto del descanso, pero peor era
el griterío nada mesurado de los procesantes. Por ejemplo, “No
juzgues si no quieres ser juzgado”
puede que lo encontremos en Mateo (Mt 7,1-5), pero con toda certeza afirmo que
no formaba parte del espíritu cristiano de los que ayer marchaban por Madrid, ya
que sin cesar vinculaban el juicio categórico de “asesinos” con nombres de la
política española.
Aquello del “que esté
libre de pecado que tire la primera piedra” (Jn, 8,7) no iba con ellos, más
hubieran preferido una lapidación pública de los que no piensan como ellos. Y es
que en Verdad os digo que en todo “los fetistas” de ayer me recordaron al
Fariseo de la parábola del fariseo y el publicano de la que se sirvió Jesús para
ilustrar la soberbia que hace creer buenas a las personas y despreciar a los
demás (Lc 18, 9-14). Si creo en el mensaje de esta parábola “el que se enaltece
será humillado” y pese a haberse visto interrumpido (interruptus) mi descanso
matinal, he de concluir con Mateo que eran “ciegos guiando otros ciegos” (Mt 23,
13-24) y además nada saben del humanismo cristiano
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