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Hace tiempo que estamos denunciando la campaña anti-aborto internacional
, nacida en Italia, orquestada desde el Vaticano y grupos ultra
conservadores. Lo que pretenden, es la abolición de las leyes que
regulan la interrupción del embarazo; su estrategia es la de demonizar
a las mujeres que han interrumpido su embarazo, por decisión propia, de
coaccionar y desprestigiar a l@s profesionales sanitarios que
intervienen en estas operaciones, se ha elevado a Naciones Unidas
pidiendo una moratoria mundial.
Día tras día y desde diferentes medios de comunicación se hacen eco de
la moralina e hipocresía que destila este atentado fundamentalista
contra los derechos reproductivos y la libertad de decisión de las
mujeres sobre su propio cuerpo, elemento clave para liberarse de la
tutela patriarcal.
El Aborto es una decisión altamente personal de la que muchas
mujeres estan seguras que no tendrán jamás que pensar hasta que de
repente se enfrentan a un embarazo no deseado. Pero esto puede pasarle
a cualquiera, incluyendo a mujeres radicalmente antielección. Entonces
¿qué es lo que hace una mujer antielección cuando experimenta un embarazo no deseado por sí misma?
A menudo, hará un mohín y lo soportará, por así decirlo, pero
frecuentemente opta por la solución que negaría a otras mujeres el
aborto .
Joyce Arthur recopiló durante
la primavera de 2000 una serie de anécdotas contadas directamente por
médicos abortistas y otro personal clínico en Norteamérica, Australia y
Europa; the only moral abortion is my abortion
.Muchas de estas historias reflejan la hipocresía y doble rasero que
existe en los movimimientos pro-vida cuando la necesidad de abortar les
toca directamente; otras representan la reflexión y comprensión del
derecho que están negando con sus actuaciones.
Es mucho lo que hay en juego, y en estos momentos resulta necesario aunar esfuerzos para denunciar la manipulación de los grupos pro-vida; por ello, damos la bienvenida a iniciativas como la de Manuel HajSaleh que ha traducido el texto y lo pone a nuestra disposición para hacerlo
circular. Una estupenda vía para evitar que el idioma sea un
impedimento de ampliar la información y el conocimiento.
El único aborto ético es el mío: Cuando las AntiElección eligen [en pdf]
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