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Las madres no entienden como el párroco da clases pese a sus antecedentes
Europa Press | Barcelona
Los familiares de las dos niñas de las que supuestamente abusó sexualmente el cura que les daba clases de religión en un colegio público de Igualada (Barcelona) aseguraron no entender por qué el sacerdote "sigue en activo", igual que la madre de una joven disminuida de la que abusó antes, que fue a los juzgados para apoyar a la familia de las menores. Gregorio S.J. -condenado en 2006 a dos años de prisión por abusos- se enfrenta ahora a cinco años y dos meses de prisión por realizar tocamientos a dos alumnas de diez años a las que impartía clases durante el curso 2003/2004, cuando estaban en el aula de audiovisuales del colegio Gabriel Castellà. "Le tocaba la espalda y el culo, además de introducir los dedos en la vulva", explicó la madre de una de las víctimas en la puerta de los juzgados. "No podemos entender cómo sigue en activo" -sólo fue expulsado del colegio-, concluyó la mujer, quien aseguró que su hija todavía recuerda lo sucedido. Durante la sesión de hoy, que se celebró a puerta cerrada, declararon el acusado -que negó los hechos como ya hizo en el otro juicio-, así como unos 20 testigos, entre ellos los padres de las menores, y una de las cuatro niñas que denunciaron los presuntos abusos a manos de Gregorio S.J. También se visionaron las exploraciones de las otras tres menores. El titular del Juzgado Penal número 2 de Barcelona suspendió esta tarde la vista hasta el 16 de marzo, cuando declararán los peritos que examinaron a las menores. A la salida de los juzgados, los abogados de la acusación particular y del acusado declinaron hacer declaraciones.
Apoyo de la madre de una discapacitada
El párroco fue condenado por abusar sexualmente de una joven disminuida psíquica en 2000. El sacerdote sometió a la joven a tocamientos dentro de la iglesia de Fátima de Igualada, y después le regaló una bolsa de patatas para que no lo explicara, según la sentencia.
La madre de una menor disminuida psíquica de la que también abusó el sacerdote fue a los juzgados para apoyar a las familias de las menores y trasmitirles su "coraje en estos lamentables momentos". Antonia C. aseguró a Europa Press que sigue "muy afectada" por lo sucedido y que su hija aún recibe atención psiquiátrica "para superar el trauma".
Asimismo, explicó que en su juicio "había pruebas, como el pantalón manchado de semen, que no sirvieron para nada" -el procesado no dio una muestra de ADN para cotejarlo-, por lo que el sacerdote "evitó la pena", pues la condena impuesta no superó los dos años de prisión y pudo eludir su ingreso. "Queremos que esta vez lo encierren en la cárcel", concluyó.
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