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Angelo Coratenuto Macanás fue arrestado en la noche del lunes cuando paseaba semidesnudo, con una cinta en la frente y con la cabeza de su madre envuelta en un paño y bajo el brazo. Con total normalidad les dijo a los policías que se le acercaron: "La he matado. Ahora está callada, la quiero mucho ahora".
AGENCIAS, Murcia
El delegado del Gobierno en Murcia, Ángel González, confirmó ayer que Angelo Coratenuto Macanás, el hombre detenido la noche del lunes en Santomera tras decapitar a su madre, había sido arrestado en cuatro ocasiones por malos tratos a su progenitora y había estado en tratamiento psiquiátrico.
González afirmó que el suceso es "un hecho desgraciado, luctuoso y espeluznante", y explicó que sus antecedentes tienen que ver con un delito de violencia doméstica y no de género, y comentó que sobre el parricida "no había orden de alejamiento de su madre".
Angelo se encuentra en los juzgados de Murcia, en donde prestó declaración ayer por la tarde, a la espera de la decisión judicial que parece que puede tomarse hoy por la tarde.
El hombre fue arrestado en la plaza junto al ayuntamiento, justo enfrente de su bar, por la Policía Local, que acudió al lugar alertada por el 112 de la Región de Murcia, tras recibir la alerta de un vecino de Santomera que aseguraba que alguien se paseaba semidesnudo con un bulto en la mano donde decía llevar la cabeza de su madre.
Tras su detención, Angelo confesó "con toda tranquilidad" que había matado a su madre en su bar Mar de Galilea, donde la decapitó con un cuchillo de grandes dimensiones. Después había salido de allí, con una cinta en la frente y el torso desnudo y llevando en sus manos la cabeza de su víctima envuelta en un trapo, y se dedicó a vagar sin rumbo por la plaza.
Cuando los agentes policiales se le acercaron para interrogarle sobre el contenido del bulto que portaba, les reconoció "con toda naturalidad" mientras lo acariciaba que era su madre.
"La he matado. Ahora está callada, la quiero mucho ahora", dijo, precisaron las fuentes de la investigación.
El portavoz del ayuntamiento de Santomera, Víctor Manuel Martínez, dijo ayer que "el pueblo está conmocionado por esta noticia, que supera lo imaginable", tanto por cómo había sucedido como por el hecho de que la víctima, Teresa Macanás, era una persona "muy conocida y apreciada" entre sus vecinos.
"Era la estanquera del pueblo y la que traía todos los días los periódicos al ayuntamiento", explicó consternado el portavoz municipal,
El presunto parricida ya había agredido con anterioridad a su progenitora, dato confirmado por el delegado del Gobierno, quien además dio a conocer que Angelo sufre esquizofrenia.
Sobre este aspecto se manifestó también el doctor José Hernández, jefe de psiquiatría del hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, quien calificó de "absolutamente anecdótico y extraño que un esquizofrénico cometa un acto tan violento como la decapitación de su madre. Un enfermo bien tratado, que siga el tratamiento y las revisiones, puede llevar una vida normal todos los días de su vida, como cualquier otro paciente crónico".
Según refirieron los lugareños, el presunto parricida había sido hospitalizado varias veces para recibir tratamiento psiquiátrico, y su madre "lo tenía muy protegido", hasta tal punto que ella fue la que compró el local del bar y luego se lo regaló, aunque Radio Nacional informó ayer que la mujer había denunciado en el año 2001 en el programa "Gente" que podía ser atacada por su hijo. "No es malo, pero lo que él toma lo hace malo, y a nosotros nos está destrozando la vida", dijo Teresa entre sollozos en aquel programa sobre su hijo. "Yo no puedo más -añadió- porque creo va a pasar una desgracia muy grande en mi casa".
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