Nosotras,
las mujeres, consideramos que un mundo justo,
basado en la igualdad y la solidaridad, es un
mundo construido sobre la base de la paz internacional,
la democracia universal y la erradicación
de la pobreza y la violencia.
En este momento en el que se viven sucesos tan
trágicos, la inmensa mayoría de
la sociedad mundial, recuerda y apela a su naturaleza
contraria a la guerra y partidaria firme de
la solidaridad y la defensa de los derechos
y libertades de todos los pueblos del mundo.
El
rechazo y la repugnancia hacia el régimen
de Sadam y sus crímenes, no evita que
la guerra desencadenada por la administración
Bush contra Irak sea injustificada e inmoral.
Nada tiene que ver con el terrorismo, ni con
una amenaza a la seguridad mundial. Esta situación
ha merecido el rechazo de la comunidad internacional.
No ha logrado consenso en ninguno de los organismos
internacionales y es rechazada masivamente incluso
por los ciudadanos de países cuyos gobiernos
la apoyan. Por todo ello, esta guerra carece
por completo de legalidad y de legitimidad.
La
actuación de los Gobiernos partidarios
de la guerra, entre los que figura, desgraciadamente,
el español, ha deteriorado gravemente
las instituciones internacionales, ha soslayado
el derecho internacional, ha puesto en crisis
el sistema sobre el que se basa la estabilidad,
la seguridad y la paz en el mundo. Particularmente
Blair y Aznar no han tenido reparo en dividir
y desestabilizar la Unión Europea.
En
España, la opinión contraria a
esta guerra, y a la actitud política
del Gobierno ha alcanzado niveles nunca antes
vistos desde la llegada de la democracia. La
situación es preocupante porque, utilizando
la legitimidad que le otorga su mayoría
absoluta, está realizando una increíble
exhibición de cómo gobernar contra
la sociedad, y contra los valores de fortalecimiento
de unas relaciones pacíficas y de eficaz
cooperación entre todos los pueblos de
la Tierra, como proclama nuestra Constitución.
Nosotras,
las mujeres, queremos participar en las movilizaciones,
dando una respuesta y una muestra inequívoca
de rechazo a la guerra y de solidaridad con
todo el pueblo iraquí, y muy especialmente
con las mujeres iraquíes.
Expresamos
nuestra más profunda preocupación
ante las estimaciones del ACNUR, que cifran
en 2 millones el número de refugiadas
y refugiados iraquíes ocasionados por
la guerra, con profundas y duraderas fracturas
sociales, económicas y emocionales.
Advertimos
que las mujeres fuera de Irak resultarán
desproporcionadamente afectadas por la guerra,
ya que los fondos que se destinarían
a la educación, la salud, el bienestar
y otros programas sociales serán desviados
para financiar el conflicto.
Nosotras,
las mujeres, que hemos situado en el núcleo
de nuestra acción la lucha contra la
violencia y la discriminación, sabemos
que la guerra acarreará, sin duda, más
violencia física, violaciones contra
las personas más vulnerables mujeres
y niños, especialmente niñas,
estimulando reacciones que supondrán
un resurgimiento del integrismo que impedirá
la inversión en derechos humanos y en
la igualdad de sexos.
Por
todo ello, Nosotras, las mujeres, que pertenecemos
a Organizaciones y Asociaciones de mujeres o
que participamos a título individual,
queremos exigir al Gobierno que rectifique radicalmente
su posición y rechace la guerra. Por
eso, manifestamos nuestro APOYO A LA HUELGA
GENERAL DEL 10 DE ABRIL DE 2003 convocada por
la Unión General de Trabajadores (UGT).
Nosotras,
las mujeres, decimos SÍ A UNA SOLUCIÓN
PACIFICA DE LOS CONFLICTOS, LA IGUALDAD Y LA
DEMOCRACIA UNIVERSAL.
SI A LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA Y
LA VIOLENCIA
¡NO
A LA GUERRA¡