Amelia Valcárcel: "Una democracia es casi necesariamente feminista"
14/03/2009 versión para imprimir
 María San Martín Madrid  

La catedrática de filosofía moral y política ha escrito varios libros, pero el último, 'Feminismo en el mundo global', es el primero que presenta en público Dos días después del Día Internacional de la Mujer, Amelia Valcárcel, una de las máximas exponentes del feminismo, presentó su último libro, Feminismo en el mundo global en el Círculo de Bellas Artes de Madrid junto a la ministra de Igualdad, Bibiana Aído y ante un público mayoritariamente femenino.

La obra surge por la necesidad de conocer más acerca del feminismo y por la falta de libros y medios de difusión sobre este asunto. Por ello, intenta mostrar y demostrar que ha habido un saber internacional y global de las mujeres. En la obra Amelia hace afirmaciones valientes y tajantes como la siguiente: "El feminismo como tal es uno de los pilares más fuertes de una democracia, y una democracia cuando funciona es feminista, y cuando no lo es, se le puede reprochar".



Feminismo en el mundo global es una obra que da las claves para avanzar en la igualdad de derechos y en la relación de paridad y que no sólo explica qué es el feminismo y cuál es su historia, sino que además aborda sus principales aportaciones, retos y peligros; así como las estrategias necesarias para poder salvarlos. "El libro refleja lo que es Amelia: constancia, inteligencia y pensamiento" afirmó el secretario general de Presidencia del Gobierno, Bernardino León, quien recalcó la "importancia de Amelia no sólo como feminista, sino también como política, pero sobre todo como pensadora". Se afronta el feminismo desde el pasado, pero también desde el presente y por ello mencionan constantemente conceptos tan actuales como la paridad: "La democracia no pide que las mujeres sean representadas por mujeres; la paridad encuentra su fundamento en la justicia como imparcialidad. Lo que sucede es que debemos corregir y evitar que ser mujeres se convierta en una desventaja en sí misma".

El libro está plagado de interesantes y valientes reflexiones, especialmente en la parte final cuando aborda el tema de la globalidad en el presente y hablar de cuestiones como el multiculturalismo o la migración. La lectura, sin embargo, invita a ir más allá: a leer un párrafo y cerrar el libro para pensar e ir digiriéndolo poco a poco, como afirmó Bernardino León. Un libro sobre el cambio y la transformación Feminismo en el mundo global es un libro sobre el cambio, la transformación y es, también, una obra que hace historia. Aborda una visión optimista de la realidad que queda reflejada especialmente en la frase final: "Se dice que las políticas feministas son lo último de lo que los gobiernos echan mano y lo primero que retrocede cuando cambian. Debemos estabilizar esos logros para tener una razonable confianza en el futuro".

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, resaltó el fino sentido del humor de la autora y el riguroso análisis de la actualidad en la obra, analizada con gran profundidad argumental y una enorme claridad expositiva. La catedrática de filosofía moral y política afirma que la agenda del feminismo ahora es global no sólo por la globalización sino porque el feminismo está presente en cada parte del planeta. Las mujeres irreales de los medios de comunicación y la publicidad Las grandes empresas, los medios de comunicación, la religión y la creatividad son ámbitos de excelencia donde llegan y están los mejores; son ámbitos de poder muy ligados a lo masculino y que conllevan siempre autoridad y reconocimiento. Para lograr esta situación ha sido necesario negar los derechos, capacidades, méritos y talentos de las mujeres para impedir que lleguen al poder. Amelia señala asimismo la brecha de los medios de comunicación y la publicidad, que nos muestran a mujeres irreales que siguen siendo el sexo que debe agradar.

Se exige a la mujer el "deber mantener en público una apariencia más que correcta para lo cual ayuda la cosmética, la moda y, en último término la cirugía" y -añadió irónicamente la ministra- "yo me atrevería a añadir el Photoshop ". "No se las valora por lo que son, por lo que hacen o por su trabajo, sino por lo que agradan o desagradan. Lo que podemos enseñar las mujeres es que somos, por lo menos, como las demás" afirmó Amelia, que cree que ser feminista es "ser creyente en el fondo en lo que los demás no creen tanto".


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