Jueza da custodia a padre, sobre el que, pesaban suspensión del régimen de visitas y orden de alejamiento de 300 metros
30/01/2006 versión para imprimir

«Mamá os quiere mucho, no lo olvidéis»

Madrid- El pasado 13 de junio, la juez de primera instancia del juzgado nº 7 de Oviedo, Piedad Liébana Rodríguez, retiró a Pilar González Antuña la custodia de sus dos hijos, de 8 y 9 años, y se la concedió a su padre, sobre el que, en ese momento, pesaban la suspensión por parte del Juzgado de familia del régimen de visitas y una orden de alejamiento de 300 metros. Orden que el 28 de noviembre fue archivada provisionalmente por la misma sección de la Audiencia que la ratificó a favor de la madre.
   Sin notificación alguna a la madre, enfermera del SESPA en Langreo, o a su abogado, la Policía recogió a los niños en el colegio y Pilar estuvo 126 días sin saber «absolutamente nada de ellos». La sentencia se basa en un informe pericial de la psicóloga del juzgado que afirma que los menores sufren del síndrome de alienación parental, una actitud crítica e injustificada hacia el padre por haber sido indispuestos contra él por la madre. Síndrome que no está reconocido por la Organización Mundial de la Salud ni la clasificación de la Asociación Americana de psiquiatría.
   «Durante todos estos años yo tuve la custodia y saqué adelante a mis hijos. Él nunca se ocupó de ellos ni cumplió con la pensión alimenticia», señaló Pilar. En tres años sólo pasó a la madre 300 euros. Las pocas veces que venía a ver a sus hijos «generó ansiedad y angustia en los niños». Según señaló una de las psicólogas que trataba a los niños, Teresa Viejo Granda, el hijo mayor recordaba cómo su padre les decía: «Pronto iréis conmigo y no veréis a vuestra madre en la vida», «mamá se quedará sin frenos en el coche». Además, decía que su padre «no se portaba bien con ellos y los trataba mal».
   La psicóloga clínica infantil del servicio de Salud Mental de Asturias, Purificación Repodas, a la que los niños fueron derivados con «carácter de urgencia» por su empeoramiento, emitió unos informes que hicieron que, la juez que ahora le da la custodia al padre, suspendiera provisionalmente las visitas paternas. Ahora, Pilar es la que se ve sometida a control psicológico. Sólo tiene dos horas semanales para verles, bajo vigilancia, y debe pasar una pensión de 300 euros. Uno de los informes del equipo que valora su actidud señala que cuando su madre les dice: «Mamá os quiere mucho, no lo olvidéis» genera en los menores sentimientos de culpa, confusión y conflicto de lealtades. Pese a todo, Pilar no se rinde. El martes, la Audiencia Provincial tomará la decisión final



M. Casado / LA RAZON

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