Un 95 por ciento de las prostitutas ejercen esta profesión contra su voluntad, según un informe de UGT, que rechaza considerar esta actividad como un trabajo que debe regularse, ya que, a su juicio, se trata de “una forma de esclavitud, desigualdad y violencia de género”. Por ello, el sindicato aboga en un comunicado por eliminar esta actividad y adoptar medidas que ayuden a las mujeres a no entrar ni permanecer en la misma y que contribuyan a erradicar la demanda existente al tiempo que pide que se conciencie a la población sobre la realidad que se esconde tras este fenómeno.
Según UGT, un 90 por ciento de las prostitutas son inmigrantes, en muchos casos en situación irregular, y advierte de los “intereses económicos que promueven un debate para la normalización social de esta actividad” con el fin de “reconocer el estatus de trabajadoras autónomas de este colectivo y servir a los intereses de los explotadores”.
Para UGT, este discurso contribuye a crear “confusión” entre la población e “incrementar los niveles de tolerancia hacia la prostitución”.
Según el informe elaborado por el sindicato sobre la materia, un 95 por ciento de las prostitutas no ejerce por voluntad propia y en el 5 por ciento restante la “voluntariedad no puede ser analizada asilada de las condiciones de vida, culturales, sociales, económicas y de asunción de roles de género que afecta a estas mujeres”.
A juicio de UGT, la prostitución siempre deshumaniza y convierte a la persona que la ejerce en una mercancía por lo que “no puede considerarse un trabajo” y su reglamentación constituye un paso atrás en la lucha por la igualdad de género.
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